Google+ Aislado en este planeta: Leonor

martes, 28 de julio de 2015

Leonor

Érase una vez… una princesa llamada Leonor, noble de estirpe, rica de familia, hermosa de naturaleza y culta de formación. La historia la conoce como Leonor de Aquitania, una de las mujeres más poderosas y fascinantes de la Europa medieval.


Si te das una vuelta por la región Centro de Francia, en las cercanías del río Loira, sabes con certeza que vas a poder revisar sin esfuerzo una parte importante de la historia del país galo, además de conocer lugares de enorme encanto.

Se trata de una región muy vinculada a la monarquía francesa desde que en el año 1418 la familia real se instaló en la Touraine. Desde ese momento, los castillos de Amboise y de Blois pasaron a ser residencias de la Corona bajo los reinados de Carlos VII, Luis XII y Francisco I. Este último, también, mandó edificar otro castillo, el más grande de la región, el castillo de Chambord, en cuya construcción debió participar Leonardo da Vinci, amigo y protegido del monarca. Con la llegada de la realeza a la región, numerosos nobles también decidieron instalarse en la zona. De esta manera, se construyó un gran número de castillos cerca de los ríos Loira, Cher. Vienne e Indre. De entre todos ellos, destacan por su nobleza los castillos de Chenonceau, Azay-le-RideauChaumontaunque la lista de bellos edificios es interminable.

La historia de aquel tiempo se caracteriza por un constante trajín de personajes; reyes, nobles, amantes, obispos, guerreros y monjes que protagonizaron las intrigas, traiciones, lances amorosos, fiestas, matrimonios y también hechos sangre con los que se escribió la historia de la Francia medieval y renacentista. Con todo esto te puedes entretener cuando visitas la región. 

Castillo de Amboise desde el Loira

Pero esta historia no va de los castillos del Loira y de la "jet" que los ocupaba, sino de un personaje anterior a esa época, de enorme trascendencia en la historia europea, que fue Leonor de Aquitania.

Leonor había nacido en 1122 en la cercana Poitiers y recibió una educación como si de un varón se tratara, enseñándole, además de a leer y escribir, el uso de otras lenguas, el arte de la caza y los entresijos del mundo militar. En su larga vida de 82 años, fue duquesa de Aquitania, reina de Francia y más tarde de Inglaterra, madre de diez hijos, tres de los cuales fueron reyes, fue mecenas de los trovadores, guerrero en las Cruzadas y una gran luchadora por su dignidad, por su condición femenina y por su familia.

Fue transgresora de las normas de la época con relación a las mujeres y habiéndose casado con Luis VII de Francia y tras darle dos hijas, decidió acompañarle a la Segunda Cruzada como mujer soldado y luchar por la conquista de los Santos Lugares. Ciertos devaneos con su tío Raimundo que gobernaba Antioquía, hicieron tambalear su matrimonio y al regreso, Leonor consiguió del Papa la nulidad de su matrimonio.

Leonor se casó enseguida con el duque de Normandía y de Anjou, Enrique Plantagenet, que dos años más tarde se convertiría en Enrique II de Inglaterra. De esta manera, Leonor volvía a ser reina aportando a la Corona inglesa los feudos franceses de Aquitania, para constituir un extenso reino a ambos lados del canal de La Mancha que se extendía desde Escocia a los Pirineos y que sin duda, suponía un gran desafío para el rey de Francia, su anterior marido.

Castillo de Chinon

Tuvo ocho hijos con Enrique pero el matrimonio se rompió por las infidelidades del rey y despechada, recurrió al monarca francés, su primer marido, para que le ayudara a deponer al rey ingles en beneficio de sus hijos. Esta intriga de Leonor fracasó y fue condenada por su marido a permanecer encarcelada, primero en el castillo de Chinon, y luego en Salisbury, durante quince años, hasta la muerte del rey Enrique.

De allí fue liberada por su hijo Ricardo Corazón de León, nuevo rey de Inglaterra, en 1189. Leonor fue incluso regente durante la ausencia de Ricardo por la Tercera Cruzada y aún vivió para ver a otro hijo suyo, Juan sin Tierra, en el trono de Inglaterra, tras la muerte de Ricardo en 1199.

Murió en 1204, muy anciana para la época, en la Abadía de Fontevraud, cercana al Loira a 50 kilómetros de Tours, a donde se había retirado en sus últimos años.

La tumba de Leonor de Aquitania

La abadía bajo la protección de la dinastía Plantagenet, llegó a ser la más grande de Europa y vivió épocas de gran esplendor al convertirse en la tumba de la familia real. Allí están enterrados, junto a Leonor, su esposo Enrique II y su hijo Ricardo Corazón de León, además de otros descendientes.

En siete siglos tuvo 36 abadesas, a menudo de la nobleza y a veces, de sangre real. Su esplendor se eclipsó con la llegada de la Revolución francesa y la expulsión de las monjas. En 1804 la abadía se transformó en prisión central por decreto de Napoleón, con una capacidad para 2.000 presos y estaba considerada como una de las cárceles más duras de Francia. Durante la ocupación alemana, en la Segunda Guerra Mundial, se utilizó para retener a los franceses de la Resistencia y su uso como prisión aún se prolongó hasta 1963, año en que fue cerrada, comenzando un proyecto de restauración de los edificios a gran escala. 

Abadía Real de Fontevraud

En 1975, la Abadía Real se abre al público, aunque ahora sin culto ni vida monástica. Hoy en día es un centro cultural y de reuniones y tiene reputación por sus conciertos, coloquios y exposiciones que se celebran en su ambiente monástico renovado. Cuando visité la abadía, una gran convención de consultores de empresa se estaba celebrando entre sus viejos muros y se preparaban para comer en el viejo refectorio de la abadía.


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