Google+ Aislado en este planeta: Un error americano

miércoles, 1 de julio de 2015

Un error americano

A lo largo de la historia muchos países han cometido errores en su política internacional que les han llevado a la pérdida de territorios, pero uno de los más sonados corresponde a los Estados Unidos. Fue en los años finales del siglo XIX, cuando España terminaba de liquidar su imperio colonial al perder las últimas posesiones del Caribe y del Pacífico.

El USS Maine entrando en el puerto de La Habana

El 25 de abril de 1898, Estados Unidos declaraba oficialmente la guerra a España con la excusa de la explosión y hundimiento del USS Maine en el puerto de la Habana. El poderío militar de los EEUU, la obsoleta flota española, el imparable proceso independentista cubano y la bisoñez de los políticos españoles decantaron la balanza rápidamente. El Tratado de París de 1898, firmado el 10 de diciembre, dio por terminada la Guerra hispano-estadounidense o, como aquí se conoció, el desastre del 98 y ponía fin al Imperio ultramarino español. Mediante dicho tratado España abandonó sus demandas sobre Cuba y declaró su independencia. Además, Filipinas, Guam y Puerto Rico fueron oficialmente cedidas a los Estados Unidos por 20 millones de dólares.

Entre tantos éxitos y conquistas del nuevo imperio yanqui, quizás por la euforia del momento, a los americanos se les pasó un pequeño detalle y fue en la toma de Guam, la isla principal de las Marianas, donde cometieron un error mayúsculo.

Guam fue descubierta por Magallanes en su periplo alrededor del mundo en 1521 y fue incorporada a la Corona de Castilla por el navegante Legazpi, junto con el resto del archipiélago, en 1565, así que era territorio español desde el siglo XVI. Estaba gobernada por la Capitanía General de las Filipinas aunque a finales del siglo XIX, era una posesión olvidada con un reducido destacamento de hombres protegiéndola. El último mensaje que las autoridades coloniales de Guam recibieron de España, data del 14 de Abril de 1898, un mes antes del conflicto con los EEUU, en el cual se manifestaba la posibilidad de un acercamiento diplomático que evitara un enfrentamiento armado. Sin embargo, los americanos no pensaban lo mismo y ordenaron a Henry Glass, capitán del crucero USS Charleston, que se dirigía a Manila, que cambiara el rumbo con la misión de tomar Guam. 

Guam. Hoteles en la bahía de Tumon

El 20 de junio, Glass llegó a la isla y ordenó disparar de forma intimidatoria, tres de sus cañones. Cuando se disipó el humo, una pequeña embarcación con bandera española se acercó al USS Charleston. La delegación española solicitó subir a bordo para entrevistarse con el capitán. Ante el asombro de éste, le saludaron efusivamente y se excusaron de no poder devolver el saludo porque no tenían pólvora para las salvas de cañón. ¡Habían interpretado los cañonazos americanos como salvas de saludo! y fue el propio Glass quien les informó que se había declarado la guerra y que venía a tomar la isla.

Debido a la inferioridad numérica de la guarnición española, a la escasez de pólvora y al mal estado del armamento - solo el cañón de ceremonias estaba en buen estado - careciendo de fortificaciones y sin posibilidad de ayuda desde la Comandancia, el general Juan Marina, rindió la isla haciendo constar lo siguiente:
"Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones"
Siguiendo las órdenes recibidas, los estadounidenses ondearon su bandera en Guam y después continuaron hacia Filipinas. Siendo Guam la isla más grande de las Marianas, y la más protegida, nada le habría costado a Glass tomar el resto del archipiélago, pero en sus órdenes no se decía nada al respecto y se limitó a conquistar la isla principal de modo que las demás islas continuaron bajo dominio español.

Las Filipinas y el Pacífico

Con la pérdida de Filipinas, que era el centro administrativo de estos territorios, los archipiélagos de Oceanía se volvieron indefendibles e ingobernables. Así que, ante el interés de Alemania de conseguir una posición estratégica en aquellas latitudes, se firmó el Tratado germano-español de 1899 por el que España vendió las islas Palaos, las Carolinas y las Marianas, excepto Guam en manos estadounidenses, al Imperio alemán por 25 millones de pesetas de la época.

Y así terminó el Imperio español del Pacífico, o casi. Porque en la cesión a Alemania quedaron en el olvido y sin incluir en el tratado, cuatro remotas e insignificantes islas (o atolones) llamadas Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea, cuya ubicación se encuentra entre Melanesia y Polinesia, en mitad del Océano Pacífico. En los más de cien años trancurridos, nadie a vuelto a mencionar ni reivindicar la soberanía de aquellas islas, así que se supone que siguen siendo españolas, pero su valor económico y estratégico debe ser nulo ya que nadie las quiere ni las reclama.

Guam es un inmenso portaaviones en medio del Pacífico 

No ocurre lo mismo con Guam que tiene una situación estratégica de primer orden en el Pacífico, y por ello las instalaciones de la Armada y de la Fuerza Aérea de los EE.UU en la isla, son en la actualidad unas de las más importantes de aquel océano.

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