Google+ Aislado en este planeta: La Manquita

domingo, 30 de agosto de 2015

La Manquita

En el corazón de la ciudad, como suele ser habitual, puedes descubrir una catedral. En el caso de Málaga es así, pero el templo que encuentras tiene una asimetría que, de lejos, ya te hace adivinar que algo extraordinario debió ocurrir para que una bella fachada renacentista tenga una torre a la izquierda y una especie de muñón en piedra a la derecha. No se trata de una amputación. Es más bien una "no construcción" de algo que estando previsto, no se llegó a levantar.

Vista de Málaga desde Gibralfaro

La catedral de Málaga se alzó en el lugar que ocupaba la Mezquita-Aljama, o mezquita mayor de la ciudad, durante los ocho siglos de dominio musulmán, Como era habitual en la Reconquista se construyó en su lugar una iglesia cristiana que pronto fue ampliada y convertida en templo catedralicio. Su nombre es Santa Iglesia Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Encarnación, pero simplificando tan rimbombante título, los malagueños la conocen como "la Manquita". Se comenzó a construir en la primera mitad del siglo XVI y como siempre estuvo escasa de presupuesto, las obras no tuvieron continuidad y se paralizaron en varias ocasiones. Se inauguró en 1631 aunque no estaba terminada pues faltaba concluir la fachada y sobre todo, faltaba la torre sur al completo, así que de inmediato se le aplicó el apelativo que aún prevalece hoy en día.


Su arquitectura comenzó siendo de estilo gótico y terminó mezclando estilos renacentista y barroco, lo que muestra el complejo proceso de construcción ocurrido hasta finales del siglo XVIII. Fue por aquellas fechas cuando estando previsto el levantamiento de la torre que faltaba, siguiendo el proyecto original de Diego de Siloé, llegó a Málaga la petición de ayuda para financiar a los rebeldes norteamericanos en su lucha por la independencia. Tal petición se apoyaba en la presencia en aquella guerra de un malagueño ilustre, Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, figura decisiva en la independencia de los Estados Unidos.

"La Manquita"

Esa es la versión más romántica que parece confirmada por una placa colocada al pie de la torre, donde se recuerda que los fondos fueron entregados en 1782 para financiar la lucha de las trece colonias fundadoras de la Unión. Sin embargo hay otra versión, al perecer más documentada que deja el asunto en una más prosaica recaudación que sirvió para financiar la mejora de los caminos a Vélez y Antequera.

Si nos quedamos con la primera versión, que puede dar más juego, nos encontramos con la figura de Bernardo de Gálvez, un personaje decisivo en aquella guerra en que los colonos americanos con ayuda española y francesa se impusieron a la metrópoli alcanzando su independencia.

En Gálvez está personalizada la ayuda vital de España a la causa de las 13 colonias rebeldes y fue una jugada en el tablero internacional en la que el rey Carlos III y el monarca francés Luis XVI ganaron la partida a Gran Bretaña. Gálvez era gobernador de la Luisiana, un inmenso territorio español que se extendía desde el Golfo de México hasta los Grandes Lagos y las estribaciones de las Montañas Rocosas. 

La bandera de las trece estrellas propuesta en 1777

Al estallar oficialmente la guerra contra Gran Bretaña en 1779, Gálvez bloqueó el puerto de Nueva Orleans y atacó los fuertes ingleses aguas arriba del Misisipi apoderándose de tres de ellos. Asegurada la retaguardia, en marzo de 1780 logró la capitulación del fuerte inglés de Charlotte que protegía la ciudad de La Movila. Lo hizo a bordo del bergantín Galveztown, un barco inglés, regalo de los rebeldes, que lo habían apresado.

En 1781, con ese mismo barco, protagonizó su más famosa hazaña; la entrada en solitario en la bahía de Pensacola, el último bastión británico de la Florida Occidental, una ciudad resguardada por tres fuertes, dos fragatas y más de 1.500 soldados, además del fuerte de Barrancas Coloradas, que dominaba la entrada a la bahía. "El que tenga honor y valor que me siga", anunció a la flota que le daba apoyo. Con una acción suicida consiguió que las fuerzas españolas penetrasen en la bahía y que iniciasen el sitio de Pensacola, que al fin fue conquistada tras rendirse los ingleses el 8 de mayo de 1781.

El "frente" español en la Independencia de los EE.UU.

Con la desaparición del peligro en el flanco sur, en octubre de ese mismo año el general Washington derrotaba a los británicos en Yorktown. Un mes más tarde, Bernardo de Gálvez era nombrado capitán general del ejército de operaciones de América y se hacía cargo de la nueva provincia de Luisiana y Florida Occidental.

La guerra americana terminó con la firma del Tratado de Versalles en 1783 aunque antes de su final, el rey Carlos III, había concedido a Bernardo de Gálvez el ascenso a Teniente General y el título de Conde de Gálvez en reconocimiento a sus servicios. Además, le añadió a su blasón el lema ‘Yo solo’, como recuerdo de la hazaña de Pensacola.


Es posible que los dineros llegados de Málaga contribuyeran a financiar aquella guerra y en consecuencia al nacimiento de los Estados Unidos. Sea como fuere, el resultado es que, sin fondos, la catedral malagueña se quedó "manquita" para siempre y nosotros pudimos escuchar esta bonita historia.

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