Google+ Aislado en este planeta: El oro de Moscú

lunes, 21 de septiembre de 2015

El oro de Moscú

Uno de los museos más espectaculares que yo he visto nunca, es la Armería del Kremlin de Moscú, que es una parte del complejo de museos y catedrales construido entorno al Gran Palacio del Kremlin. Esta institución fue fundada en 1508 como arsenal real. Casi tres siglos después, en 1806, Alejandro I convirtió la Armería en un museo público y en 1860 se transformó en museo oficial del Kremlin al trasladarse al nuevo edificio, construido por el arquitecto Konstantín Ton y que constituye su actual sede.

Vestido de la coronación de Catalina la Grande
En este palacio del tesoro se exhibe la mayor colección de objetos de la Corte Imperial Rusa compuesta de antiguas insignias de la realeza, tronos, coronas, armas, vajillas, vestidos ceremoniales de los zares, ornamentos, orfebrería fundida y labrada por maestros rusos, europeos y orientales, armaduras, carruajes reales y arneses ceremoniales para los caballos. Destaca también una importante colección de huevos Fabergé, auténticas joyas exclusivas de la corte de los últimos zares.


El Trono doble. Pedro I e Ivan V fueron
 proclamados conjuntamente, zares de Rusia









Tiene además una sección separada con visita restringida que se conoce como el Fondo de Diamantes que contiene una enorme colección de joyas finas de altísimo valor, miles de quilates en diamantes, piedras preciosas de todos los colores con abundancia de esmeraldas y rubíes, además de una impresionante vitrina de 30 metros cubierta de pepitas, lingotes y rocas de oro de enorme tamaño.

El Fondo de Diamantes de Rusia es una colección singular de obras de orfebrería de los siglos XVIII al XX, uno de los pocos tesoros del mundo que guarda las joyas únicas de la corona. Tiene su origen en el tesoro fundado por el emperador Pedro I en 1719. Durante su reinado, las regalías de coronación se pasaron a considerar piezas pertenecientes al Estado y se guardaban en la Tesorería de San Petersburgo dentro de un cofre con tres candados. Más tarde otras joyas decorativas tanto nacionales como regalos de otras cortes, empezaron a integrarse también en el tesoro. 

Con la llegada de la Revolución de 1917, la capital de Rusia pasó a Moscú y con ella también se trasladó el Tesoro Imperial, que fue depositado en la Armería.

Carruajes de la Corte

La colección pasó a llamarse Fondo de Diamantes de Rusia en 1922. En 1927 y 1933 una gran parte de las joyas de la corona fue vendida en subastas en el extranjero por decisión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Financiaron así la compra de maquinaria para el desarrollo industrial y agrario de la URSS. El resto, consideradas las de mayor importancia histórica y artística, pasaron a formar una exposición que se abrió al público a partir de 1955, cuando el Kremlin aceptó los primeros turistas. Desde aquellos primeros años, la exposición se completó con numerosos objetos nuevos, entre ellos diamantes extraídos de yacimientos propios, muestras de pepitas de oro y platino y más de cien maravillosas obras modernas creadas por orfebres y joyeros rusos.

El diamante Orlov

Merecen atención especial los atributos de la realeza destacando sobre todos la Corona imperial de Rusia que se exhibe junto con el cetro que porta el diamante Orlov, una piedra de 198 quilates, una de las más grandes del mundo y que cuenta con una historia legendaria.

Corona Imperial Mayor, realizada en 1762 para la coronación de la emperatriz Catalina la Grande por joyeros de la corte. Tiene 4936 diamantes con un peso total de 2.858 quilates, 75 perlas y arriba en el centro está adornada con una espinela de color rojo única en el mundo

Viendo tan enorme muestra de riqueza y tal demostración de poderío, me vino a la mente nuestro desaparecido "oro de Moscú" una expresión muy utilizada por la propaganda franquista que reivindicaba un supuesto expolio de las reservas del Banco de España por el gobierno de la República.

La noche del 22 de octubre de 1936, marinos y funcionarios tanto rusos como españoles, trabajaron en silencio en el puerto de Cartagena. Tenían la misión de cargar 7.800 pesadas cajas en cuatro cargueros soviéticos anclados en los muelles. Los arcones contenían un tesoro muy especial; las reservas de oro del banco central español. Pocos días después, aquellos barcos partieron hacia el puerto de Odessa con unas 510 toneladas de oro que suponían más del 70% de los fondos del Banco de España. En teoría el gobierno de la República por mano de su ministro de Hacienda, Juan Negrín pretendió poner a salvo aquel tesoro ante el avance del bando sublevado.

Desde aquella fecha, Negrín firmó órdenes de compra para que los soviéticos les suministraran armas, como así sucedió. Sin embargo, en 1938 Rusia afirmó que las existencias de oro ya se habían agotado a cambio de los suministros contabilizados a su antojo y del famoso oro nunca más se supo.

Franco hizo de este episodio una de sus consignas contra la Unión Soviética pero aquello no pasó del terreno de la propaganda y en realidad, 75 años después, las especulaciones sobre si Rusia se quedó con el oro o si éste regresó de algún modo a la España de Franco, siguen en el aire.

Retrato de Catalina la Grande adornada con los atributos reales

Lo que sí está claro es que Rusia dispone de un impresionante tesoro, quizás el mayor de las cortes imperiales, y que la visita del mismo, que se realiza con un gran control de seguridad y con un silencio religioso en sus salas, bien merece la pena. De hecho, creo que se trata del museo más exclusivo y fastuoso que se puede ver en Moscú.

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