Google+ Aislado en este planeta: Commonwealth

jueves, 12 de noviembre de 2015

Commonwealth

A veces este nombre tal inglés se cuela en las noticias, aunque no con tanta frecuencia como se oía antes. Suena a ocurrencia británica y así es en efecto. Si has tenido un inmenso imperio y has dominado medio mundo, pretendes que cuando menos, aquellas que fueron tus colonias y tus dominios, sigan siendo tus amigos. Este es el invento de la Gran Bretaña para mantener unas relaciones privilegiadas con aquellos países que formaban su imperio del siglo XIX.

Un imperio por todo el mundo

El término Commonwealth significa algo así como Mancomunidad, en el sentido asociativo de buscar la riqueza y el beneficio mutuo. Casi todos sus miembros eran territorios que históricamente habían estado bajo el dominio británico en algún momento bien por asentamiento, por conquista o por acuerdo internacional de cesión.

Actualmente, la Commonwealth es una asociación voluntaria de 54 países independientes que suman una población de unos 1.800 millones de habitantes. Esto representa una cuarta parte de los países del mundo y un porcentaje similar de la población del planeta, lo que da idea de la importancia de esta organización. Entre sus fines está promover la democracia, el estado de derecho, la buena gobernanza y los derechos humanos, así como el desarrollo económico y social. Después de adaptarse a los cambios que vivió el mundo a lo largo del siglo XX, la Commonwealth es hoy una organización notable con una influencia importante en el gobierno del mundo actual.

Foto oficial de una cumbre

Una característica destacable es que los miembros de la Commonwealth no son igualitarios en casi ningún aspecto. Los países pueden tener diferentes constituciones y formas de gobierno y así nos encontramos con repúblicas con un presidente como jefe de Estado, como la India y Sudáfrica, con monarquías indígenas, por ejemplo, Lesotho, Malasia, Swazilandia y Tonga, con un sultanato como Brunei o con una monarquía parlamentaria elegida por sufragio cada cinco años como es el caso de Samoa Occidental. Por último están los países que son monarquías que reconocen a la dinastía británica como suya y por ello su monarca y jefe de estado es la reina Isabel II. En este grupo se encuentran el Reino Unido, Canadá, Australia y Barbados.

Cualquiera que sea la forma de gobierno, todos los países miembros reconocen a la reina como Cabeza de la Commonwealth, haciendo de ella el personaje más influyente y universal de la tierra pues en su currículo figura que es la actual monarca y jefa suprema de dieciséis Estados soberanos y es la principal figura política de los cincuenta y cuatro países miembros de esta Mancomunidad de Naciones. Isabel II tiene un rol específico como monarca del Reino Unido y es también la gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra. Su papel político abarca grandes áreas, tiene funciones constitucionales significativas y actúa como eje de la unidad nacional de los británicos y como representante de su nación ante el mundo.

"Isabel Segunda, Reina por la Gracia de Dios, del Reino Unido de la Gran Bretaña y de Irlanda del Norte y de sus otros Reinos y Territorios, Jefa de la Mancomunidad de Naciones, Defensora de la Fe"

La reina Isabel II,  jefa de la Mancomunidad

La adhesión y permanencia como país de la Commonwealth es totalmente voluntaria. Cualquier miembro puede retirarse en cualquier momento. La República de Irlanda lo hizo en 1949, al igual que Zimbabue en 2003.

El miembro más extenso de la Commonwealth es Canadá, con casi 10 millones de kilómetros cuadrados. El país más poblado es la India, con 1.200 millones de personas. El miembro más pequeño es Nauru, con sólo 13.000 habitantes. La Commonwealth también incluye el país más seco del mundo y uno de los más escasamente poblados; Namibia.

La organización tiene sus orígenes en la Conferencia Imperial de 1920, cuando el gobierno británico reconoció ciertos derechos de autodeterminación de sus colonias e inició los trabajos que culminaron con el Estatuto de Westminster en 1931. Un momento crítico para Gran Bretaña se produjo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos países buscaban su independencia. La India fue el primero de una serie de países que decidieron que, a pesar de su deseo de convertirse en repúblicas, aún querían permanecer dentro de la Commonwealth y de alguna forma a la sombra del imperio.

Para conciliar los modelos antagónicos de monarquía y república, la Declaración de Londres de 1949 admitió que los países miembros podían convertirse en repúblicas y nombró al rey Jorge VI y a sus sucesores como Jefe de la Commonwealth, título que reconocen todos sus miembros mientras que sólo algunos siguen teniendo a la reina como Monarca de sus países.

Glasgow 2014. Juegos de la Commonwealth

Muchas naciones de la Commonwealth poseen tradiciones y costumbres que son elementos de una cultura compartida. Como ejemplos están los deportes comunes, tales como el cricket y el rugby, la circulación por la izquierda, el sistema de democracia parlamentaria siguiendo el modelo de Westminster, los códigos legales, y el uso generalizado del inglés así como su consideración de lengua oficial.

Gran Bretaña siempre fue muy hábil para enmascarar sus intereses bajo las premisas de civilización, progreso y modernidad para sus colonias, aunque sus métodos incluyeran avasallamiento, conquista y expolio. Aunque ahora ya no es el imperio que fue, ha logrado con habilidad diplomática conservar el liderazgo, más simbólico que real, de una buena parte del mundo lo que le permite con sutileza y mano izquierda, influir en las decisiones políticas y económicas en numerosos foros mundiales.

Sin embargo, la asignatura pendiente de la Gran Bretaña es Europa. Aquí el grado de rivalidad y confrontación es histórico y basta recordar los grandes enfrentamientos de este país en los últimos cuatro siglos, contra Felipe II, Napoleón o Hitler además de multitud de conflictos menores, así que su posición siempre fue algo incómoda y de cierta hostilidad. Entraron tarde en la UE y ahora se plantea la posibilidad de un referéndum para certificar su permanencia. Posiblemente solo serán tretas de tahúr para sacar ventaja en las negociaciones, con las cartas de la diplomacia que los ingleses siempre han jugado con habilidad.

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