Google+ Aislado en este planeta: La conquista del Oeste

domingo, 27 de diciembre de 2015

La conquista del Oeste

"Una epopeya de sueños y sangre"
La historia de los Estados Unidos siempre ha tenido una narración épica, bastante manida y llena de lugares y personajes que conocemos principalmente a través del cine. El género del western ha permitido que un período de la historia de aquel gran país, que duró escasamente un siglo, sea mundialmente conocido. Se trata de la conquista del Oeste.


En esta temporada, el museo Thyssen-Bornemisza expone una muestra titulada "La ilusión del Lejano Oeste" que nos propone seguir los pasos de algunos artistas que en el siglo XIX se adentraron en los territorios del Oeste norteamericano, con el reto de mostrar sus paisajes salvajes o idílicos y de representar las formas de vida de los indios americanos que durante ese siglo iban desapareciendo de forma vertiginosa a causa de una conquista salvaje y violenta que estuvo amparada en muchos casos por decisiones políticas y en otros por la ambición de los colonos.

Las cataratas del San Antonio. Óleo de George Catlin
Así que pronto se creó aquella "ilusión" del Lejano Oeste, mezcla de un entusiasmo romántico, los prejuicios del hombre blanco, la hazaña de enfrentarse a una tierra indómita, el indio salvaje de costumbres exóticas y las fatigas y peligros para alcanzar bellos lugares y ocultas riquezas. Todo aquello que el cine nos ha transmitido lleno de tópicos y distorsiones que enturbian la realidad.

A través de una selección de cartografía, pinturas, objetos y fotografías de artistas como George Catlin, Edward Curtis o Henry Lewis, entre otros, la exposición presenta este interesante capítulo, menos conocido, de la historia del arte que refleja una conquista predatoria del hombre blanco protegido por el Winchester, el telégrafo y el ferrocarril contra un indio acorralado al que despojan de sus tierras y animales para recluirlo en las "reservas".

"Jefe caballo" de la tribu pawnee. Retrato de George Catlin
Cuando los Estados Unidos lograron la independencia de Gran Bretaña en 1776, los territorios del oeste pertenecían a España de modo que el país lo constituían las trece colonias fundacionales de la costa este. En 1803, el presidente Thomas Jefferson negoció con Napoleón Bonaparte la compra de la Luisiana, un territorio cuatro veces mayor que Francia y que hoy representa casi la cuarta parte del territorio de los EE.UU. Una operación histórica sin precedentes que para Francia no representó un gran negocio pero fue un movimiento estratégico para frenar a los ingleses en su expansión. Sin embargo para los americanos, que iniciaron la negociación con la idea de adquirir solamente algunas zonas costeras, constituyó el mayor negocio de su historia.

Hasta entonces, el río Misisipi había sido la frontera natural del país pero a partir de aquel momento nació el reto de colonizar los nuevos territorios con la vista puesta en alcanzar la lejana costa oeste. La expansión de la frontera fue considerada como una búsqueda de oportunidades y progreso que forjaron la personalidad del joven país a través de valores como la búsqueda de oportunidades, el ingenio para sobrevivir, la actitud enérgica ante las dificultades, la capacidad de innovación y el esfuerzo orientado al progreso. En definitiva, los míticos valores que se atribuyen a la sociedad norteamericana.

Más allá de la Luisiana se extendían los territorios del Virreinato de Nueva España que en 1821 alcanzaron la independencia con el nombre de México. Ese mismo año los EE.UU. compraron la Florida a España y también los derechos sobre el territorio de Oregón. Los territorios al norte del río Bravo fueron pronto objeto de la codicia de los yakees que aprovechando la debilidad mexicana, los fueron decantando hacia la influencia del norte. En 1835 la República de Texas proclamó su independencia y diez años después fue anexionada a los Estados Unidos. Estos hechos condujeron a la guerra mexicano-estadounidense de 1846 a 1848, que permitió con facilidad a EE.UU. anexionarse los territorios de la Alta California y Nuevo México.


Evolución de los EE.UU. durante el siglo XIX
En paralelo con las adquisiciones territoriales, el avance colonizador siguió con nuevos impulsos. La fiebre del oro de California fue un fenómeno ocurrido en torno a 1850 que llevó a la costa oeste a millares de inmigrantes del país y extranjeros, en busca de riqueza. La ciudad de San Francisco surgió casi de la nada y California de convirtió en la meta del sueño americano. La pujanza del nuevo estado provocó la necesidad de nuevas comunicaciones y tras numerosas dificultades, en 1872 ya era posible cruzar Estados Unidos por ferrocarril de costa a costa. En los años siguientes distintas adquisiciones y organizaciones del territorio, llevaron a su configuración actual a la gran nación norteamericana. 

Ahora metido en ambiente, me dispongo a ver "La Conquista del Oeste", una película de John Ford de 1962, quizás la más completa del género, que utiliza como línea narrativa la historia de una familia de colonos que atraviesa el territorio americano y donde tienen cabida los tramperos, los bandidos, la fiebre del oro, los tahúres, los indios, el Ponny Express, la guerra civil, el ferrocarril… Todo un clásico muy recomendable.



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