Google+ Aislado en este planeta: Las entrañas de Internet

domingo, 17 de enero de 2016

Las entrañas de Internet

Internet se nos muestra a veces como un ente abstracto que no comprendemos bien y sin embargo está presente en nuestra vida de una forma avasalladora. Todo lo que se pueda hacer en la red, se acabará haciendo en la red y a veces, solo de esta forma.

Así que para familiarizarse con ese mundo esotérico conviene tener en cuenta los conceptos básicos con los que se articula el edificio de Internet, es decir el cuerpo de la bestia. En la red se distinguen tres componentes principales, a saber:

Cables y más cables
Los cables. Son esa maraña infinita de hilos de cobre o fibra que cubre el mundo llegando hasta los routers del usuario final. Poca información viaja vía satélite, la mayor parte utiliza una red de 900.000 kilómetros de cable terrestre y marítimo cubriendo todo el planeta. Los cables tienen dueño y ahí están los grandes operadores internacionales y las compañías telefónicas nacionales. Con la misma funcionalidad de los cables, se pueden considerar los enlaces inalámbricos mediante ondas de radiofrecuencia que se emiten a través de satélites o antenas terrestres.

Los puntos neutros. Son los nodos de intercambio de tráfico conocidos en inglés como IXP, Internet Exchange Point. En todo el mundo hay unos 300 y los cinco más grandes se encuentran en Europa. En España contamos con cuatro de ellos: Espanix, ubicado en el CPD de Banesto en Madrid y otras instalaciones distribuidas que constituyen el nodo más importante del país. Euskonix, un proyecto de empresas e instituciones vascas ubicado en el campus de Lejona de la UPV. Catnix, el nodo neutro de Cataluña situado en la zona de Pedralbes de Barcelona y Galnix, el proyecto gallego de la Universidad de Santiago.

Cables submarinos por todo el mundo
Los Data Center, los centros de procesamiento de datos públicos y privados distribuidos por todo el mundo. Se estima que hay actualmente unos cinco millones de centros y su número crece día a día. Son complejos edificios donde prima la seguridad y son grandes consumidores de energía eléctrica tanto para el procesamiento como para la refrigeración de las máquinas. En total se estima que consumen el 1,5% de la electricidad del planeta.
Según la opinión de los físicos, toda la información digital que se almacena en estos centros y que se mueve por el mundo entero en forma de electrones, apenas pesa 50 gramos. Habrá que creerles.

Después está el alma de Internet es decir la información. Los millones de documentos, fotografías, videos, proyectos empresariales, noticias, etc. que se manejan a través de las "apps" y son los que interesan a la gente y los que hacen de Internet un ser vivo y fascinante. Como los usuarios ya se cuentan por miles de millones, la información almacenada se va volviendo incalculable ya que su crecimiento es descomunal. Cada día se añaden millones de correos, videos e imágenes que originan la ampliación de cientos de "data centers" de modo que a esta carrera no se le ve fin.
Data Center

Las preguntas que surgen son, ¿hasta qué tamaño puede crecer Internet? Y lo más inquietante, ¿es seguro Internet? ¿hay riesgo de colapso?

Aunque las cifras asustan y las consecuencias serían aterradoras, parece que en condiciones normales el riesgo es ínfimo y enormemente diluido ya que la estructura de la tela de araña hace que la información pueda fluir por mil caminos y los data center tienen la información duplicada varias veces y en distintas regiones del planeta. De momento, esta estructura es muy modular y va creciendo sin sobresaltos e igualmente los datos de los usuarios nunca han desaparecido accidentalmente. Incluso los temores de un gran cataclismo o un atentado terrorista no hacen mella en el desarrollo de la Red.

Una amenaza real, que de momento parece controlada, son los virus informáticos. Pero siempre existe el riesgo de que se pueda desarrollar un virus tan sofisticado que sobrepase las defensas actuales y provoque infecciones en millones de servidores y más aún cuando la guerra moderna se ha desplazado al campo del ciberterrorismo, más accesible y dañino que una guerra nuclear.


Aurora boreal consecuencia de las radiaciones electromagnéticas del sol
Aunque mirando a la historia, tenemos que recordar una amenaza muy real y mucho más grave, que se produjo en 1859. En ese año se registró la mayor tormenta solar de la que hay constancia y que entonces sólo afectó al telégrafo. Los efectos de la radiación electromagnética tendrían en la actualidad consecuencias apocalípticas ya que se produciría un completo apagón digital. También se dañarían las redes de alta tensión y se verían afectadas las centrales eléctricas y nucleares, quizás de forma reversible. Peor suerte correrían los satélites artificiales que podrían perder sus placas solares y salir de órbita creando un caos de difícil recuperación en los sistemas de comunicaciones, meteorológicos, militares y de GPS. Y qué decir de la telefonía móvil que podría quedarse muda. 

Bueno, mejor no seguir. No podemos hacer otra cosa que confiar en que nuestra frágil e inconsciente civilización sea capaz de mantener su precario equilibrio y nos permita disfrutar de la magia de Internet, de los servicios que facilita y del entretenimiento que proporciona.

Otros articulos sobre el tema:
http://murzainqui.blogspot.com.es/2013/09/veinte-mil-leguas-de-cable-submarino.html

http://murzainqui.blogspot.com.es/2015/03/que-sabes-de-google.html



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