Google+ Aislado en este planeta: Ingres

viernes, 19 de febrero de 2016

Ingres

El Museo del Prado expone, desde el 24 de noviembre pasado, una colección del pintor francés Jean-Auguste-Dominique Ingres, que resulta antológica e imprescindible sobre todo si tenemos en cuenta la importancia del artista y la escasez o más bien, la inexistencia de obra artística de este pintor en España. La muestra permanecerá hasta el 27 de marzo próximo, así que, para quien no la haya visto, aún está a tiempo para una escapada a la capital y aprovechar la importante oferta artística y de ocio que ofrece.

La colección que se expone consta de 70 obras recogidas de una veintena de lugares principalmente del Louvre de París y del museo de Montauban, la localidad natal del pintor.

Ingres es un artista universal etiquetado como neoclásico, academicista y romántico que destaca en la búsqueda de la belleza ideal ya que tiene como modelos a los clásicos del Renacimiento como Rafael y Poussin. En su obra cultivó el retrato, el desnudo y la pintura histórica sin dejar de lado la temática religiosa y los mitos clásicos.

A lo largo de su dilatada vida, exploró todos los estilos y movimientos de la época que le tocó vivir. Desarrolló su carrera entre París, Roma y Florencia. Fue alumno de David, rival de Delacroix y creó escuela que después siguieron algunos pintores españoles como Madrazo, Picasso o Dalí y también influyó en el movimiento impresionista en algunas obras de Renoir y Degas.

Ingres es uno de los grandes artistas del siglo XIX que no conviene perderse.


La apoteosis de Homero (1827)



Odalisca con esclava (1842)


Retrato de Louis-Francois Bertin (1832)


La Grande Odalisque (1814)


La Condesa de Haussonville (1845)


El baño turco (1862)


Detalle del retrato de Madame Rivière (1805)


Retrato de Madame Moitessier (1856)


Napoleon en su Trono Imperial (1806)


Ingres. Autorretrato (1859)

Además de pintar tan bien como se puede ver, Ingres fue un gran amante de la música. Cuando era muy joven recibió de su padre un violín como regalo. Aprendió a tocar este instrumento y llegó a formar parte de una orquesta de Toulouse. Ese violín le acompañó durante toda su vida y lo dejó en testamento al Museo de Montauban, junto con algunas pinturas y grabados. Aunque poca gente conoce el significado, "tener un violín de Ingres" significa practicar, además de la actividad reconocida, una gran afición que en muchos casos resulta más gratificante que aquella por la que se alcanza renombre.

De un modo plástico, el artista americano del modernismo, Man Ray que destacó en la fotografía de vanguardia, realizó en 1924 esta obra donde resalta la belleza del cuerpo femenino por medio de su identificación con un instrumento musical y a la vez homenajea a Ingres, pues se inspira en la odalisca en primer plano de "el Baño Turco" transformada en violín, gracias a la cámara surrealista de este precursor del Photoshop. 


El violín de Ingres de Man Ray

Hay una descripción de la exposición y algunos rasgos interesantes de la personalidad y la obra de Dominique Ingres en la web del Museo del Prado:

https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/ingres/00e24782-cbd7-4f3e-af2b-46aa5a34d983

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