Google+ Aislado en este planeta: Agua de Roma

lunes, 31 de octubre de 2016

Agua de Roma

El agua es indispensable para la vida en cualquier lugar del mundo pero su presencia destaca de manera singular en Roma ya que está presente en todos los lugares, usos y costumbres de la ciudad. Es una cultura que viene de antiguo, algo así como 27 siglos, pues fueron los romanos a partir de la fundación de su ciudad los que trabajaron desarrollando y perfeccionando el sistema hidráulico más importante de la antigüedad.

Artística fuente callejera

Aquella cultura del agua del imperio, prevalece en Roma en forma de fuentes. Las hay de todo tipo y tamaño y se pueden clasificar en fuentes monumentales que son auténticas obras de arte como la Fontana de Trevi, o las fuentes de la Plaza de España o Plaza Navona, que se conocen en italiano como "fontanas". Después están las que sirven para beber que se llaman "fontanellas" y las hay de todo estilo y construcción. La mayoría son sencillos postes con su grifo en forma de nariz curva por lo que se conocen como "nasoni", pero también las hay más artísticas y decoradas en puntos destacados de la ciudad.


Se estima que Roma tiene más de 2.000 fuentecillas que fluyen constantemente en cualquier punto de la ciudad. Las hay de ladrillo, de piedra, de fundición… Su agua, además de abundante, es fresca y de una calidad excelente. No es nada extraño, ya que sorprendentemente, la capital italiana tiene una media de precipitaciones anuales superior a Londres o París y más del doble que Madrid.

Plaza de Navona con sus tres fuentes

El agua es un factor que marca el asentamiento de una ciudad y así ocurrió con la fundación de Roma en el 753 aC y su posterior desarrollo. Los romanos hace más de 20 siglos ya disponían de una técnica de construcción que les permitió ejecutar grandes obras civiles destacando la construcción de acueductos para el suministro de agua a las ciudades. En el final del Imperio, Roma llegó a tener 11 acueductos construidos a lo largo de 500 años, que alimentaban la ciudad proporcionando una cantidad de agua por habitante similar a la disponible hay en día.

Fontana dell'Acqua Felice

El primero de los acueductos romanos, el Acqua Appia, comenzó a construirse en el año 312 aC bajo el mandato de Apio Claudio, para suministrar agua a la ciudad que hasta entonces se había surtido de manantiales y pozos que resultaban insuficientes por el gran crecimiento de la población. Este acueducto es una conducción prácticamente subterránea que transporta agua desde las colinas vecinas.

Ruinas de Aqua Marcia

Otro acueducto importante es el Aqua Marcia, el más largo de la antigua Roma y posiblemente el de mayor caudal, que fue construido en 144 aC. por el pretor Quinto Marcio. Recogía las aguas desde la parte alta de la cuenca del río Aniene y recorría más de 90 kilómetros a través de subterráneos y arcadas. Debido a su importancia fue sometido a continuas restauraciones y ampliado su caudal en el tiempo de César Augusto. Contaba con numerosas ramificaciones que hacían llegar el agua a puntos distantes en la ciudad como las termas de Caracalla o las de Diocleciano.

Con 2.000 años de vida el acueducto Aqua Virgo construido por Agripa, tras constantes restauraciones, continúa actualmente en funcionamiento y todavía alimenta la Fontana di Trevi, la Fontana della Barcaccia, en la Plaza de España y la Fuente de los Cuatro Ríos, en la Piazza Navona.

La espectacular Fontana de Trevi

Con la caída de Roma, a partir del siglo V, los acueductos sufrieron un gran deterioro y la ciudad tuvo que suministrarse de nuevo, durante casi mil años, de las aguas contaminadas del Tiber, con los consiguientes problemas sanitarios, hasta que los papas del Renacimiento mandaron reconstruir los acueductos para disponer de nuevo de agua limpia en la ciudad. En esa época surgen las "fontanas" monumentales que ahora conocemos.

La herencia romana del agua se extendió por todo el imperio y la construcción de acueductos llegó a numerosas ciudades de los países mediterráneos. En España quedan numerosos restos destacando los acueductos de Mérida, de Cádiz, de Ferreres y de Almuñécar y la joya mejor conservada de la península en Segovia.

Acueducto romano de Mérida

Aunque toda la ciudad de Roma es un inmenso museo de todas las épocas, culturas y personajes, me gusta pensar que fue el agua el motor de desarrollo y transformación de un imperio y de su legado cultural que ha llegado hasta el presente.


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