Google+ Aislado en este planeta: El Vaticano (III)

sábado, 5 de noviembre de 2016

El Vaticano (III)

Patrimonio artístico

El Vaticano representa uno de los mayores centros de patrimonio arquitectónico, artístico y cultural del mundo. La Basílica de San Pedro es el mayor templo cristiano del orbe y la grandiosidad de su construcción es incomparable. Dentro de las dependencias vaticanas hay numerosas capillas destacando sobre todas la Capilla Sixtina. En ella se celebran las ceremonias y funciones papales siendo famosa la elección del Pontífice. 

Se construyó entre 1473 y 1481. El arquitecto fue Giovanni de Dolci, comisionado por Sixto IV, que le dio su nombre. Es un gran rectángulo de una sola nave con unas medidas interiores de 40,9 metros de largo por 13,4 metros de ancho, las dimensiones que se atribuyen al Templo de Salomón según el Antiguo Testamento. Todas sus paredes están cubiertas por exquisitos frescos de maestros del "Quattrocento" donde podemos ver escenas de la vida de Moisés y de Jesucristo. Los frescos del techo y el extraordinario "Juicio Final", son de Miguel Angel.

La Capilla Sistina en una audiencia papal
Hay que destacar el ingente patrimonio de la Iglesia en las artes, que se recoge en el Museo Vaticano. Esculturas y mosaicos de la antigüedad, todos los artistas del Renacimiento y también el arte moderno tienen cabida en sus salas. El museo tiene su origen en la colección privada de Julio II, elegido papa en el año 1503. Más tarde otros pontífices fueron aumentando las extensas colecciones que hoy se pueden contemplar. Este conjunto museístico se compone de diferentes edificios con museos temáticos destacando las salas de arte etrusco y egipcio, el Museo Pío Clementino, la Pinacoteca, las Estancias de Rafael y los Aposentos Borgia. También encontramos un museo Filatélico y Numismático, las galerías de los Tapices y de los Mapas y un sinfín de museos menores y capillas. 

Sala Sixtina de la Biblioteca Vaticana

Estancia del Heliodoro de Rafael

En este conjunto de edificios también se encuentra la Biblioteca Vaticana, una de las mejores del mundo. La Biblioteca custodia más de 1.600.000 libros antiguos y modernos, numerosos incunables y un sin fin de manuscritos y otros documentos, monedas y medallas. En una sección separada se encuentra el Archivo Secreto Vaticano, que contiene unos 150.000 volúmenes y cuyo acceso está fuertemente restringido. 

El éxito de los Museos Vaticanos es enorme lo que origina que una multitud de curiosos turistas intente cada día acceder a sus dependencias. En fechas señaladas las colas pueden ser kilométricas a pesar de que las tarifas de acceso son disuasorias.

La Guardia Suiza

El Vaticano encierra tras sus muros grandes secretos y numerosas estancias inaccesibles. También se encuentran curiosidades como el cuerpo de bomberos y la policía militar conocida como la Guardia Suiza, cuya historia se remonta al tratado de Julio II con los cantones suizos de Zurich y Lucerna, por el que comprometieron proveer al Papa de una fuerza permanente de 250 hombres como guardaespaldas. El compromiso sigue en vigor y sus miembros son nativos de Suiza y católicos. Su pintoresco uniforme, nada práctico hoy en día, fue diseñado por Miguel Angel.

Como todo estado que se precie, el Vaticano ha podido aislarse y protegerse dentro de sus murallas a lo largo de la historia. Todo su perímetro, unos 3 kilómetros, está rodeado de una enorme muralla solo abierta hacia la Plaza de San Pedro, donde se encuentra la columnata de Bernini que marca los límites del pequeño estado. El origen de la Muralla Leonina está en las invasiones sarracenas hacia el año 850 y en la necesidad de construir una defensa sólida.


La muralla del Vaticano en la actualidad

Vista de Roma desde la cúpula de la Basílica de San Pedro

Otra atracción de la Basílica es el ascenso a su cúpula. Aquí se comercializa todo y por un coste razonable se puede emprender el ascenso de los 500 escalones que por angostos pasadizos, te permiten alcanzar la cúspide, el punto más alto de Roma. El pasado 7 de octubre, en medio de una impresionante tormenta, logre alcanzar esta cima y como cabía esperar, no vi nada. Menos mal que dos horas más tarde, con un sol espléndido pude contemplar bonitas vistas de la ciudad desde la terraza del Castillo Sant’Angelo.


      Vaticano (II) 





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