Google+ Aislado en este planeta: Las Ordenes militares

martes, 27 de diciembre de 2016

Las Ordenes militares

Los Caballeros de la Orden de Malta
 defendiendo las murallas de San Juan de Acre en 1291.
En estos tiempos turbulentos que vivimos vemos con sorpresa y temor que, mediante retorcidas interpretaciones de una religión, se está llamando a las armas a los creyentes para practicar la guerra más cruel y repugnante que ha conocido la humanidad. Me refiero al islamismo radical o yihadismo que nos proporciona malas noticias casi todos los días.

El fenómeno no es nuevo. Los propios musulmanes lo practicaron desde sus comienzos convocando a sus fieles a la guerra santa. También la Iglesia Católica hizo en varios momentos de la historia, principalmente en la Edad Media, estas llamadas a la guerra santa que fueron las Cruzadas, para defender la fe y también los territorios. Las que conocemos como "Ordenes militares" son un ejemplo patente de esa actividad y tuvieron una enorme influencia en la historia y en la sociedad de su tiempo.

Podemos encontrar diversas órdenes militares que van desde los Templarios y los Hospitalarios, hasta los Caballeros del Dragón eslavos o la Orden Teutónica y su origen hay que buscarlo en Tierra Santa y más en concreto en las Cruzadas, aquellas campañas militares impulsadas por el papa y llevadas a cabo por gran parte de la Europa cristiana en los siglos XI al XIII, con el objetivo de restablecer el control cristiano sobre los Santos Lugares.

Los cruzados, una vez conquistada Jerusalén impulsados por un gran fervor religioso se encontraron con la cuestión, ¿y ahora que hacemos? Su respuesta fue profesionalizar aquel movimiento devoto para convertirlo en un modo de vida y así surgió la primera orden militar, la del Santo Sepulcro, fundada en el 1099, cuya misión era la protección del sepulcro de Cristo en Jerusalén, contra el peligro musulmán. A esta siguieron otras órdenes como la muy conocida Orden del Temple, encargada de proteger los caminos para el paso de los peregrinos y la Orden del Hospital, actualmente llamada Orden de San Juan o de los Caballeros de Malta, encargada de dar refugio y curar a los enfermos y peregrinos, contando para ello con una guardia armada que les diera protección.

Eunate, un monumento templario en el Camino de Santiago

Después, aquella labor de protección al cristiano fue evolucionando hasta convertirse en una misión de combate al infiel, como ocurrió con la Orden Teutónica, formada por nobles alemanes, que se encargó de acabar con la herejía en la Europa del Este. Un caso similar es la Orden del Dragón, de gran difusión en Hungría y Croacia, dedicada a luchar contra el Imperio Otomano que por entonces se había extendido hasta los Balcanes.

En España hubo una gran profusión de órdenes militares, debido a la presencia de los musulmanes en tierras hispanas y a la determinación de los reyes cristianos para expulsarlos. Aquí hay que destacar la presencia de los Templarios, originarios de Francia y de los Hospitalarios, menos belicosos y más dedicados a la salud de peregrinos y viajeros. Algunas ramificaciones de estos últimos, han llegado hasta nuestros días como la Orden de San Juan de Dios. Originarias de la península ibérica son la Orden de Montesa, fundada por el rey Jaime II de Aragón y las Ordenes castellano-leonesas de Calatrava, Alcántara y Santiago.

Santiago matamoros. Capilla de Santiago. Catedral de Burgos

Esta última fue la más famosa de las ordenes hispánicas, cuyo patrón era el Santo compostelano. Su misión era batallar contra el infiel y proteger a la cristiandad. Sus hazañas en la reconquista fueron muchas y adornadas de una aureola de leyenda. Fue una orden poderosa y rica con gran influencia en la política castellana. Los Reyes Católicos buscaron terminar con su dependencia de la Orden de Santiago en materia militar y financiera y solicitaron al Papa la administración del gran maestrazgo. El emperador Carlos I consiguió de la Santa Sede unificar en la Corona española los maestrazgos de Santiago, Calatrava y Alcántara, terminando así con la independencia de estas poderosas órdenes.

Al final de la Edad Media, las órdenes entraron en una lenta decadencia, olvidándose en muchos casos sus orígenes religiosos y de sus votos, salvo excepciones, como los caballeros de Malta. Poco a poco, pertenecer a una orden militar se convirtió en un simple elemento de prestigio. En la actualidad, la mayoría sólo existen como organizaciones nobiliarias simbolizadas en forma de condecoraciones militares, como la Laureada de San Fernando. Otras como la Orden de San Juan de Malta, perviven, aunque ya no como instituciones militares, sino simplemente religiosas, que se dedican sobre todo a la enseñanza y labores sociales, teniendo bajo su tutela, numerosas iglesias, escuelas y hospitales en numerosos países.


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