Google+ Aislado en este planeta: El atolón Bikini

jueves, 12 de octubre de 2017

El atolón Bikini

La carrera armamentística ha sido una constante en la historia de la humanidad. Desde el primer hombre que se armó de una piedra para agredir a un prójimo hasta la obsesión del gordito feliz de amedrentar a todo el mundo, esto ha sido un sin parar.

Este tipo es peligroso
El arma más mortífera y espectacular desarrollada por el hombre ha sido la bomba atómica. Dejemos de lado la pesadilla química y bacteriológica que podría ser más letal todavía y veamos cómo fue la proliferación de aquel ingenio que se desarrolló inicialmente en el Proyecto Manhattan que dio como resultado la fabricación de la primera bomba atómica en el laboratorio de Los Alamos.

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, las antiguas colonias europeas de Micronesia que habían sido conquistadas por los japoneses pasaron a manos de Estados Unidos. Aquella cesión transitoria concedida por la ONU perduró hasta finales de los años ochenta y aún se prolongó más en algunos lugares como Palaos, hasta 1994 y las Marshall que alcanzaron la independencia en 1990.

Las pruebas nucleares fueron fundamentales para el desarrollo de la tecnología de las armas atómicas. Por esta razón los Estados Unidos buscaron lugares remotos donde probar sus ingenios y dieron con un lugar perfecto para los ensayos que se encuentra aislado en mitad del océano Pacífico, poco poblado y alejado de las rutas marítimas habituales. Se trata del atolón Bikini perteneciente a las islas Marshall. Consta de 36 islotes que bordean una laguna de unos 600 km² de superficie.

Bikini, un atolón de 30 Km de diámetro
El lugar solo tenía un inconveniente y era la población del archipiélago, los aborígenes que poblaban las islas y que había que sacar de allí. Para ello, el gobierno de Estados Unidos reunió en febrero de 1946, a los 167 habitantes del pequeño atolón y les pidió que abandonaran sus casas temporalmente. En un emotivo discurso, el gobernador de las islas, el comodoro Wyatt, les agradeció en nombre de toda la humanidad su sacrificio "en pos del desarrollo tecnológico nuclear como clave fundamental para conseguir el final definitivo de todas las guerras". Con un par. Desde entonces y hasta 1958, Estados Unidos realizó 67 pruebas nucleares sobre el atolón, que prácticamente llegó a desaparecer del mapa.

Mientras los nativos se fueron, engañados y humillados, a otro atolón, se puso en marcha la máquina militar americana llegando a desplegar más de 40.000 personas entre militares y científicos a bordo de 240 barcos y una flota aérea de 156 aviones. 

El hongo nuclear
Durante muchos días, la marina norteamericana desplegó en la zona casi un centenar de viejos barcos destinados al desguace, entre ellos buques tan emblemáticos y famosos como el acorazado japonés Nagato y el crucero alemán Prinz Eugen, ambos apresados durante la Segunda Guerra Mundial. También se sumaron el mítico portaaviones estadounidense USS Saratoga y los acorazados Pennsylvania, Nueva York, Arkansas, Nevada, e Independence, que se consideraban amortizados y que servirían de blanco para el experimento.

El 1 de julio de 1946 comenzó la serie de pruebas nucleares con el lanzamiento de la bomba Able sobre el atolón, que fue lanzada por un B-29 y detonada a 158 metros de altura. Se trataba de un ingenio similar a Fat Man, lanzada sobre Nagasaki en agosto de 1945. El 25 de julio le siguió Baker, hecha estallar de forma subterránea que mandó al fondo de la laguna de Bikini a casi toda la flota fantasma. 

El ingenio más mortífero de aquellos experimentos fue Castle Bravo, una bomba de hidrógeno que, por un error de los científicos, desarrolló 15 Megatones de potencia, más del doble de lo esperado y unas 1.000 veces la bomba de Hirosima. Fue probada el 1 de marzo de 1954 y su explosión generó una bola de fuego de siete kilómetros de altura visible a 450 kilómetros y creó un cráter de dos kilómetros de diámetro y 100 metros de profundidad. El hongo nuclear superó los 100 kilómetros de diámetro. Causo víctimas humanas llegando a contaminar de por vida a los propios nativos de Bikini realojados en atolones situados a 200 kilómetros, así como a los tripulantes de un pesquero japonés que navegaba a 50 millas. Trazas de la radiación provocada por Castle Bravo llegaron hasta Australia, India, Japón e incluso los límites orientales de Europa.



La serie de pruebas siguió a lo largo de 12 años con un total de 23 bombas atómicas norteamericanas incluyendo la primera bomba de hidrógeno que se experimentó el 1 de noviembre de 1952. Entre 1945 y 1998 el mundo conoció más de 2.000 ensayos nucleares realizados por parte de nueve Estados, siendo Francia el último de ellos.

Después de un decenio feliz donde pareció que el mundo se había vuelto más sensato, Corea del Norte irrumpió en la carrera nuclear con distintos episodios que llegan hasta la crisis actual.

Asamblea General de las Naciones Unidas, el foro donde se discuten los Tratados Nucleares
El club de los países con desarrollo nuclear no es muy extenso, aunque la capacidad tecnológica ya está al alcance de casi cualquiera que tenga recursos. Hay cinco países que firmaron el "Tratado de No Proliferación Nuclear" en 1968, que poseen armas atómicas. Son Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China y Francia. Otros países no firmantes del Tratado son India, Paquistán y Corea del Norte, con capacidad atómica probada. Sudáfrica llegó a disponer de bombas nucleares, pero las desmanteló a principios de los noventa y firmó el Tratado de No Proliferación. Por último, está el caso de Israel, no firmante del Tratado, lo que impide el control internacional, aunque su posesión de armas nucleares es un secreto a voces.

Debido al doble uso de la tecnología atómica, la investigación nuclear, que no está prohibida por el Tratado, ha estado siempre bajo sospecha, sobre todo si procede de países no amigos. Este es el caso de Irán que reivindica su derecho a utilizar la energía nuclear con fines pacíficos, pero mantiene relaciones sospechosas con Rusia y con Corea del Norte.

Misil norcoreano de última generación
Tenemos la certeza de que el arsenal nuclear repartido por el mundo podría acabar con la vida en el planeta, en el caso de un conflicto a gran escala. Como la cordura de los gobernantes no es una cualidad incuestionable, pende sobre nuestras cabezas una amenaza letal. Según la ley de Murphy, sabemos que, si algo puede ocurrir, tarde o temprano ocurrirá.

Aunque hay pruebas de recuperación biológica, hoy en día el atolón Bikini sigue siendo inhabitable para el ser humano. Por eso, en 2010 la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, para que sirviera de símbolo y recordatorio de la capacidad del hombre para acabar consigo mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario